1360-1365 ACCIONES RESIDUALES DE LA GUERRA CON ARAGÓN

Los enfrentamientos y acciones navales entre castellanos y aragoneses se sucedieron en los años siguientes, si bien de forma esporádica y tomando en ocasiones un auténtico carácter de corso.

En 1.360, probablemente en julio, Pedro IV de Aragón, en respuesta a la solicitud de ayuda del virrey Abu Henen de Tremecén, envió cuatro galeras comandadas por su camarero Mateo Mercer, quien infligió todo el daño que pudo en los navíos que eran de vasallos y naturales del rey de Castilla en su viaje hasta One, en el reino de Tremecén. Allí se presentó una flotilla de cinco galeras castellanas al mando de Zorzo, ballestero mayor de Pedro I y experto capitán. Tras una cruenta lucha, el capitán aragonés se vio obligado a desembarcar acompañado de parte de la tripulación, mientras las cuatro galeras y el resto de sus hombres eran apresados por los castellanos, quienes retornaron a Sevilla con el botín.

Los inesperados acontecimientos en Granada, con la usurpación del trono legítimo, hacían prever un enfrentamiento con Castilla. Pedro I, temiendo verse envuelto en dos frentes, se avino a firmar paces con Pedro IV por intermediación del legado papal.

Reanudas sin embargo las hostilidades, prosigue la pugna por el control del Mediterráneo, mar que empezaba a resultarle cómodo a Castilla. A principios de 1.364 las huestes de Pedro I se establecen en El Grao, al lado de Valencia, con intención de asediar esta ciudad, mientras espera la llegada de su flota desde Cartagena, compuesta por veinte galeras y cuarenta naos, para establecer un bloqueo total sobre Valencia que impidiera su abastecimiento.

Murallas Valencia siglo XIV

La flota tardó aún doce días en llegar a las aguas valencianas, pero para entonces la ciudad ya había sido abastecida por las naves aragonesas, por lo que la medida acabaría revelándose a la postre infructuosa. Ante la llegada de la flota castellana la aragonesa buscó refugio en el río de Cullera, adonde fue seguida por las naves de Castilla. Sin embargo, la estrechez de la desembocadura dificultaba enormemente cualquier intento de ataque. Para mayor desgracia, una fuerte tormenta amenazaba con hacer naufragar las naves castellanas. Pedro I tuvo que renunciar a la empresa valenciana y regresó a Castilla tras dejar un destacamento en Morviedro.

En Sevilla se enteró Pedro I de que la flotilla que había dejado al mando de Martín Yañéz, probablemente en misión de vigilancia de las costas levantinas, había apresado cinco galeras catalanas de la escuadra dirigida por el vizconde de Cardona que iba a socorrer a Calpe, y que las retenía en Cartagena.

Bibliografía consultada:

  1. La Marina de Guerra de la Corona de Castilla en la Baja Edad Media, desde sus orígenes hasta el reinado de Enrique IV (Tesis Doctoral). Francisco Javier García de Castro.
  2. Castilla y el dominio del mar en la Edad Media (1248-1476) (Tesis Doctoral). Manuel Flores Díaz.
  3. Historia Marítima Española. Francisco Javier Oubiña Oubiña.
  4. Historia de la Armada del Cantábrico. Delfín Rodriguez Fernandez.
  5. Las empresas navales de Castilla.  José Cervera Pery.
  6. La Marina de Castilla. José Cervera Pery.
  7. Wikipedia. https://es.wikipedia.org.
  8. http://armada.mde.es/ArmadaPortal/page/Portal/ArmadaEspannola/conocenos_historia.

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