1597 EXPEDICIÓN ESSEX-RALEIGH

España estaba preparando una gran expedición para ir a invadir Inglaterra, al mando de don Diego Brochero, con el Adelantado Mayor de Castilla don Manuel de Padilla como jefe del ejército y como capitanes Zubiaur, Oliste, Villaviciosa, Bertendona, Antonio de Urquiola y Aramburu.

El puerto base para ella era El Ferrol y la escuadra estaba formada por: veinte buques del Rey, doce de particulares, veintisiete alemanes y veinticinco flamencas, en total ochenta y cuatro velas desde el galeón Capitana de 1.200 toneladas San Pablo, hasta una galizabra (aplicación de las características de las galeras mediterráneas a las zabras cantábricas) llamada Esperanza de 70.

Modelo de Galizabra de 1.591

Las naves de los particulares estaba encabezada por el galeón Almiranta también de 1.200 toneladas y el Misericordia de 1.000 t, así como otro del Rey también de 1.000 t llamado San Pedro; las naves alemanas y flamencas eran todas urcas de 600 toneladas la mayor, hasta 70 t de la más pequeña, con un total de 25.911 toneladas.

Sabiendo los ingleses que se estaba formando esta expedición para desembarcar en sus costas, formaron una a su vez una para evitarlo compuesta de ciento veinte velas, con el objetivo de destruir la flota española del Adelantado de Castilla Martín de Padilla en el puerto de El Ferrol, ocupar las posesiones españolas en las islas Azores, e interceptar la Flota de Indias en su camino desde América a su paso por las Azores. ​

La expedición estaba dirigida por Robert Devereux, conde de Essex como almirante y general en jefe, Thomas Howard, conde de Suffolk como vicealmirante, y sir Walter Raleigh como contraalmirante. ​

Robert Devereux, conde de Essex
Thomas Howard, conde de Suffolk
Walter Raleigh

La escuadra holandesa estaba comandada por el teniente-almirante Jacob van Wassenaer Duivenvoorde y contaba con 24 buques.

Otros participantes notables fueron sir Henry Wriothesley, conde de Southampton (al mando del galeón Garland),

Henry Wriothesley, conde de Southampton

el baron Jacob Astley de Reading, sir Edward Michelborne a bordo del Moon, ​ sir Rober Mansell, y el poeta John Donne.

John Donne

Zarparon de Plymouth el día nueve de julio del año de 1.597, con la intención de adelantarse y destruir la expedición española en el mismo puerto, pero un fuerte temporal del nornordeste los arrastró de tal forma que fueron apareciendo en las islas Azores, donde por saber que era el punto de recalada de las Flotas de Indias, se partieron en divisiones cruzando las islas y a la espera de alguna.

Walter Raeligh fue el primero en alcanzar las islas, desembarcando en Fayal y tomando esta parte de la isla por no tener casi defensas, esta acción enfadó mucho a Essex, ya que su obligación no era la de tomar las islas sino la de impedir que la expedición española llegara a las costas de Inglaterra.

Ya reunidos atacaron la isla de San Miguel y a Villafranca, pero no se atrevieron a efectuarlo en serio, dada la gran defensa del lugar y además de que las Flotas no se encontraban en ellos.

Pero sí averiguaron que la Flota de Indias al mando del Capitán General don Juan Gutiérrez de Garibay, formada por cuarenta y tres velas y con diez millones de pesos estaba en Angra do Heroismo (isla Terceira), donde al ser conocedor de la presencia inglesa se había refugiado con toda la Flota. Este Capitán de Mar y Tierra junto a don Bernardino de Avellaneda, fueron lo que exterminaron la escuadra del pirata Drake en las aguas de la isla de Pinos, por lo que ya era conocido por los ingleses.

Grabado isla Terceira (Azores)

Pero Gutiérrez no se estuvo quieto, dio orden de desembarcar el tesoro que transportaban dejándolo en el castillo, se montaron en la playa unas baterías con los más gruesos cañones de los galeones y el resto tras fuertes trincheras que daban pocas probabilidades de éxito a un desembarco o ataque.

El conde de Essex, quiso comprobar personalmente si era cierto lo que le decían de la invulnerabilidad de las defensas, así que se internó en el surgidero de Agra llegando a la distancia del tiro de un cañón, tal prueba de valor y de cálculo le salió mal, ya que desde las playa se hizo fuego con dos piezas y los proyectiles, uno le dio en el corredor de popa y otro en el timón, lo que le obligó con difíciles maniobras a salir del alcance de la artillería y comprobando, que no fallaban mucho los españoles, pero no obstante se quedó haciendo cruceros sobre la bocana del canal.

Esta actitud llevó a Gutiérrez a pedir Consejo de Guerra de capitanes, la cuestión no era fácil, se sabía que no menos de ciento cincuenta velas inglesas les estaban esperando, pero por otra parte si permanecían en la rada por ser muy amplia y pasar todos los temporales del invierno encerrados en ella, estos podía perfectamente deshacer la Flota, así que había que sospesar muy bien la decisión a tomar.

Así que tomaron la decisión de probar suerte y zarpar, ya que la Flota llevaba unos buenos galeones que podían salvarla en caso de no encontrase con todos los enemigos reunidos.

Aprovecharon una noche con buenos vientos largaron velas y picaron los cables de las anclas para no perder tiempo zarpando rumbo a la gloria o la muerte, así estuvieron navegando y al segundo día se cruzaron con una de las divisiones de la escuadra inglesa, que estaba al mando de William Monson pero éste no disponía de buques capaces de enfrentarse a los grandes galeones, así que se limitó a hacer señales a sus otras divisiones para que acudieran, pero los buques españoles algo más rápidos, consiguieron doblar el cabo de San Vicente, arribando a Sanlúcar de Barrameda todos y con el tesoro, a bordo y a salvo.

Según los escritores ingleses, su gran escuadra había conseguido hacer tres presas de las naves que quedaron rezagadas, conteniendo y sumando el valor de los buques, todo el conjunto tenía un precio de cuatrocientos mil ducados. Pero obviamente no calculan el valor de armar una escuadra de ciento veinte velas, por lo que lo conseguido sabiendo el coste de las nuestras, no cubría ni para pagar los sueldos de los aprendices de marineros.

La expedición fue la última gran campaña naval de Isabel I. ​ El fracaso de Essex en la captura de la Flota de Indias y en la ocupación de las Islas Azores contribuyó a su progresiva pérdida del favor de la reina.

Bibliografía consultada:

  1. Historia Marítima Española. Francisco Javier Oubiña Oubiña.
  2. Enciclopedia General del Mar.
  3. Wikipedia. https://es.wikipedia.org.
  4. http://armada.mde.es/ArmadaPortal/page/Portal/ArmadaEspannola/conocenos_historia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: