1260 DESEMBARCO DE SALÉ

Se enmarca este episodio en un proyecto de mayor envergadura que Alfonso X preparaba desde el mismo momento de su ascenso al trono, y que no era sino continuación de la idea ya alentada por su padre, Fernando III: la cruzada de África, el fecho de allende, que refieren los cronistas.

El pasaje de la Crónica General de Alfonso Xparece obviar completamente este hecho, y presenta el ataque a la ciudad africana como si de una oportunidad de obtener un fácil botín se tratara. Sin embargo, se apunta también que la flota estaba preparada para zarpar, con todo el complejo proceso económico y administrativo que ello implicaba, es porque había una empresa ya planificada que acometer.

Corte de Alfonso X

En 1260 Alfonso X tiene un almirante nominal al frente de la recién creada institución del Almirantazgo, Ruy López de Mendoza, que desde 1253 tiene el honor de iniciar la larga nómina de almirantes de Castilla, pero a quien sin embargo Alfonso X obvia. Y así en enero requiere la colaboración de un avezado marino, Roy García de Santander, a quien concede la villa de Torre, entre otras cosas, «por seruicio que nos fará en este fecho que auemos començado pora allend mar».

Pese a ello, el Rey parece querer otorgar mayor solemnidad a esta cruzada, que merece un jefe acorde al destino que prepara, y designa a un Adelantado Mayor de la Mar, cargo de nuevo cuño que recae en su amigo de la infancia y Mayordomo real Juan García de Villamayor.

La flota castellana, al parecer camuflada como expedición comercial e integrada por treinta y siete naves, zarparía de Sevilla probablemente el 4 de septiembre. Es de suponer que costeando derrotó hacia el Sur aprovechando para ello las corrientes y los vientos dominantes, es decir, la corriente de las Canarias y los vientos alisios, ya que llegó a la vista de Salé el día 8 del mismo mes.

Puerta de las antiguas atarazanas, conocida como Bab al-Mrisa, en la actualidad

Destaca el hecho de que las embarcaciones no llegaron todas a la vez y que la zona de concentración en destino de las mismas fue en el mar, frente a la ciudad de Salé y no en el río, donde penetraron posteriormente todas juntas y desde el que se realizó el desembarco.

Por estas fechas concluye el Ramadán, y, como señalan las fuentes musulmanas, fue el último día de ayuno, el 10 de septiembre, cuando los barcos cristianos, que habían sido tomados por comerciantes por los confiados y desarmados habitantes de la ciudad, subieron por el río y desembarcaron las tropas en la ciudad.

El desembarco se produjo al menos en dos oleadas distintas. Una primera oleada de tropa ligera, compuesta por los arqueros, estableció y consolidó una cabeza de playa. La segunda oleada protegida en su desembarco por la primera y compuesta por tropas pesadas, seguramente también de caballería, realizó la explotación del ataque e irrumpió en la ciudad.

Tras vencer la escasa resistencia que opusieron unos pocos jinetes, los cristianos se dedicaron al saqueo de la plaza, matando a los varones y encerrando a las mujeres y los niños en la mezquita mayor, cometiendo todo tipo de violaciones y asesinatos.

La noticia del asalto llegó a Taza, donde se encontraba el emir benimerín Abu Yusuf, y dos días después se presentó ante los muros de Salé con un primer contingente, que fue creciendo en las jornadas siguientes hasta completar el cerco.

Se sucedieron las escaramuzas, y los cristianos, sabedores de su inferioridad en una plaza indefendible pero con la garantía de una salida rápida y limpia por mar, abandonan sigilosamente Salé en la madrugada del 22 de septiembre, prendiendo fuego a numerosos edificios y dejando estandartes y muñecos semejando centinelas en las troneras y embarcando el botín y 3.000 cautivos.

Al amanecer una avanzadilla musulmana escala los muros y se encuentra la ciudad desierta. No se produjo, por tanto, un asalto a la plaza, ya abandonada por los invasores.

Nuevamente costeando, obligados a ceder algunos de sus cautivos para poder hacer aguada, hostigados desde la costa y con problemas de viento, regresaron a Castilla, donde mostraron el botín y parte de los cautivos obtenidos. Antes se habrían producido algunas defecciones en las fuerzas castellanas tanto de hombres como de embarcaciones.

Galeras castellanas siglo XIII-XIV

Regresaron veinticinco embarcaciones, por lo que se perdió aproximadamente un tercio de la flota. Finalmente todo ocurrió en un breve lapso temporal en el mes de septiembre de 1260.

Alfonso X no estaba precisamente eufórico por el desenlace de la expedición, el Rey habría manifestado su pesar por el fracaso de la empresa africana, jurando que cocería a Juan García de Villamayor, lo que motivaría que éste se desviara de la ruta a Sevilla para buscar refugio en Lisboa. Más adelante, calmada la ira real, habría obtenido el perdón de Alfonso X, pues, aunque ya no ostentará cargo alguno, el defenestrado Juan García vuelve a figurar entre los confirmantes de los privilegios reales. Atracó el resto de la flota en Sevilla portando botín y cautivos.

Alfonso X parece condenado a renunciar al fecho dallende el mar. Aunque el año siguiente aún convocará Cortes en Sevilla solicitando dineros para continuar el fecho de Africa que avemos començado, es ya una empresa perdida ante la realidad de los acontecimientos políticos a los que debe enfrentarse y ante la evidencia, también, de que no es posible mantener una campaña de conquista tan lejos de las propias bases de abastecimiento, máxime cuando las mismas costas andaluzas no se hallan a salvo del aún considerable poderío naval de los musulmanes, que contaban con una base estratégica de capital importancia en Algeciras, tanto que será el eje de las futuras políticas navales castellanas hasta su

Bibliografía consultada:

  1. La Marina de Guerra de la Corona de Castilla en la Baja Edad Media, desde sus orígenes hasta el reinado de Enrique IV (Tesis Doctoral). Francisco Javier García de Castro.
  2. Castilla y el dominio del mar en la Edad Media (1248-1476) (Tesis Doctoral). Manuel Flores Díaz.
  3. Cruzados, peregrinos y mercaderías a través del mediterráneo. (Evolución del buque y la navegación en el entorno templario como base de la creación y establecimiento de las primeras líneas regulares) (Tesis Doctoral). Alberto Muñoz Amor.
  4. Historia Marítima Española. Francisco Javier Oubiña Oubiña.
  5. Historia de la Armada del Cantábrico. Delfín Rodriguez Fernandez.
  6. La marina alfonsi al asalto de África . José Manuel Rodriguez Garcia.
  7. Las empresas navales de Castilla.  José Cervera Pery.
  8. La Marina de Castilla. José Cervera Pery.
  9. Los Almirantes y la Política naval de los Reyes de Castilla en el siglo XIII. José Manuel Calderón Ortega.
  10. Wikipedia. https://es.wikipedia.org.
  11. http://armada.mde.es/ArmadaPortal/page/Portal/ArmadaEspannola/conocenos_historia.

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