1541 FRACASO DE ARGEL

A pesar del éxito del rey Carlos I de España alcanzado en 1535 en la Jornada de Túnez contra el almirante otomano Barbarroja, este amenazaba desde Argel las costas cristianas del Mediterráneo. Todo ello, a pesar de los esfuerzos españoles de los últimos años por acabar con los piratas turcos y berberiscos del norte de África: la escuadra española de Bernardino de Mendoza derrotó a las naves corsarias en aguas del mar de Alboran;

Bernardino de Mendoza

la escuadra de Andrea Doria destruyó la del pirata Dragut, que fue hecho prisionero; los numerosos desembarcos y ataques de castigo en la costa tunecina.

Debido a las relaciones de los otomanos con los moriscos, el peligro para España era doble, por lo que Carlos I decidió conquistar Argel. El Papa intentó disuadirle planteando que era más importante atacar a los turcos en el centro de Europa, ya que acababan de tomar Budapest. Por otro lado, el almirante genovés Andrea Doria y el Marqués del Vasto, Alfonso de Ávalos, también trataron de disuadirle, considerando que se estaba acabando el verano de 1541 y que se acercaba la época de los temporales. Pese a ello, Carlos I decidió en Ratisbona realizar la empresa de Argel en el mes de septiembre, aprovechando su viaje de regreso a España para convocar Cortes pasando por Milán, Nápoles y La Goleta. Para asegurar el secreto de los preparativos, los enmascaró como una expedición de socorro a La Goleta y Túnez frente a una poderosa armada que estaba organizando el sultán turco, si bien no lo consiguió.

Andrea Doria

La flota y los tercios de España se concentraron en la bahía de Palma de Mallorca y en Menorca, de donde salieron hacia Argel el 18 de octubre de 1541, al mando de Andrea Doria y donde embarcaba el Rey.

La escuadra de Málaga, junto con los galeones del Cantábrico, se dirigieron directamente hacia Argel, al mando de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III duque de Alba de Tormes, al que acompañaban muchos nobles y personajes famosos, de los que merecen especial mención Hernán Cortés (conquistador de México), el duque de Sessa, los condes de Feria, Chinchón, Alcaudete y Oñate y el poeta Gutierre de Cetina.

El ejército estuvo formado por 87 naves de transporte, de las que 25 las alquilaba España y el resto el Emperador y 21.300 hombres.

La artillería se constituyó de la siguiente forma: 16 cañones de Alemania, con 2.400 pelotas; 6 medios cañones de Flandes y 6 cañones pelícanos de Málaga, con 3.000 pelotas; 8 cañones salvajes de Málaga, con 2.000 pelotas;16 coronas de Málaga, con 1.200 pelotas; 12 sacres serafines de Málaga, con 3.000 pelotas y 16 falconetes inocentes, con 4.000 pelotas.

4.096 quintales y 235 libras de mecha cocida, pólvora de cañón, pólvora de arcabucería, azufre y pez o brea, así como 20 barriles de alquitrán, con 102 carros y carretas para transporte de la munición, y 6 carros para el transporte de la artillería.

El emperador Carlos V previó la cantidad de 435.000 escudos para costear la empresa, de las cuales la mitad fue pagada por el reino de Nápoles y el resto entre Sicilia, España, Cerdeña y la casa y corte del propio emperador. Pero esta cifra, calculada para tres meses de operaciones y unos quince días de embarque y despedida de las tropas, fue superada durante la fase de preparación de la fuerza.

  • 225.000 escudos en concepto de pagas.
  •   40.000 escudos en concepto de alquiler de naves de transporte.
  • 170.000 escudos en concepto de víveres.

El 21 de octubre la flota española se encontraba en la costa argelina. Durante la travesía desde Mahón a Argel, se desató una tormenta que casi llevó a la flota a pique. Al fin, llegaron a costas argelinas, pero el mal tiempo hizo retrasar el desembarco, y los marinos más avezados aconsejaron a Carlos I que desistiera de la operación, pues además de que el clima les era contrario, el gobernador de la ciudad, Hassan-Agá, había defendido bien la costa. Pero él insistió en ejecutar su plan, a pesar de que se estaban empezando a producir daños en las embarcaciones.

La escuadra de Bernardino de Mendoza quedó al resguardo de una ensenada, y el resto de los buques siguieron la costa buscando un lugar propicio para el desembarco. Lo escogieron entre los riachuelos Khemir y Harzach, a pocos kilómetros de Argel.

Los días 22 y 23 de octubre desembarcaron las primeras avanzadillas, que otearon el terreno y buscaron fuentes de agua potable para el futuro campamento. El desembarco en la playa de Hamma no fue fácil pero desembarcaron los españoles, alemanes e italianos. Y a las 9 de la mañana lo hizo Carlos V.

Desembarco en Argel, primeros enfrentamientos con tropas de Hasan Agá. Palacio del Viso de El Marqués (Ciudad Real). Siglo XVI.

Se estableció un campamento provisional en la Playa de Hamma, en la zona conocida como Punta Tafura (Ra’s Tafûra) donde se planificó tomar posiciones e iniciar el asalto.

El día 24, algunas unidades se encaminaron a una colina que logran conquistar que ofrece una estratégica visión de la ciudad y donde el monarca español hizo colocar parte de su campamento y su propia tienda de campaña. Se suceden los combates hasta el día 25, con el paso de las horas, la climatología se volvió muy adversa.

Las tropas desembarcadas comenzaron su avance, divididas en tres cuerpos. Los españoles en vanguardia, al mando de Hernando Gonzaga; los alemanes, en medio, mandados por el duque de Alba y acompañados por el emperador, y los italianos al mando de Camilo Collona, y acompañados por 400 caballeros de la Orden de Malta por la costa. Fueron hostigados por jinetes indígenas irregulares, armados de escopetas y ballestas.

Sitio de Argel

La ciudad estaba bien fortificada pero contaba con pocas tropas. Unos 800 turcos y unos 5.000 moros y moriscos españoles.

Se estableció el sitio y se preparó el plan para el asalto, para el que se contaba con el apoyo de las galeras desde el mar. Pero al no disponer del material pesado (artillería de asedio, herramientas de escalada de los muros, etc.), se fue retrasando el ataque.

Sitio de Argel

Empeoró el clima, con lluvias torrenciales y vientos huracanados, que derrumbaron las tiendas del campamento. Con el suelo embarrado y sin resguardo, las tropas no pudieron dormir en toda la noche. Al día siguiente, el clima siguió malo, y los sitiados hicieron una salida obligando a huir a un destacamento italiano. Acudieron en su ayuda los alemanes y los caballeros de Malta, y la escaramuza se mantuvo en las puertas de Argel. Hubo unos 300 muertos y otros tantos heridos, pero las tropas invasoras consiguieron cerrar el cerco. Ya confiaban en tomar la ciudad al día siguiente.

150 naves de la Flota de Carlos V naufragaron por las tempestades de otoño de 1541

En el mar, a causa del temporal y de la bruma reinantes, en cuestión de horas, se hundieron 150 naves cargadas de víveres, municiones y caballos. Algunas galeras que pudieron llegar a la costa fueron abordadas por moriscos y árabes que no sólo saquearon las naves sino que mataron a la tripulación y a cuanto cristiano civil localizaron.

Ponce de Balaguer, Caballero de la orden de Malta clava un puñal en la puerta de Bab-azoun diciendo ¡Volveremos!.

Se reunió en Consejo de Guerra el Emperador con sus comandantes y se organizó entonces el repliegue en una fila de soldados que supervisaba el mismo Emperador, protegido de la lluvia con una capa de fieltro blanco, quien ante la magnitud de la derrota no dejaba de decir en latín la frase bíblica que introduce el título: “Fiat Voluntas tua…. Hágase tu voluntad”.

Al atardecer del día 29 ya habían llegado al cabo Metafú donde instalaron el real y pudieron proveerse de cobijo, se reunió de nuevo el Consejo militar para decidir si se iniciaba otro asalto y cerco a Argel o por el contrario se partía. Tras sopesar los estragos causados por la climatología y por los propios lugareños se decidió partir a pesar de la oposición de algunos comandantes como Hernán Cortés que pidió poderse quedar con varios cientos de soldados para conquistar Argel.

Reembarque de las tropas

Comenzaron embarcando el 31 de octubre los primeros hombres, entre ellos a los heridos, que pusieron rumbo a Bugía, y la evacuación prosiguió en los días siguientes. Carlos V se quedó hasta el final hasta que el 2 de noviembre se reembarcaron a las últimas unidades militares, las españolas.

Cuando las naves disponían a salir del golfo de Argel la climatología empeoró y se levantó en el mar una tempestad que de nuevo hizo zozobrar a algunas naves y separó a otras del conjunto de la flota imperial. Algunas chocaron entre sí y se hundieron en alta mar, otras naves, con más suerte, lograron poner rumbo a Sicilia, Cerdeña, Italia, a los enclaves españoles de Orán y Bugía. En esta última plaza recalaron varias naves, entre ellas la galera del Emperador que llegó pilotada por Andrea Doria y allí se quedaron por tres semanas mientras la tempestad amainaba.

En Bugía, un atormentado Carlos V no entendía en qué había fracasado para sufrir tal derrota y esa climatología adversa. Ordenó hacer un ayuno de tres días y rezar. Hasta el 23 de noviembre el tiempo no amainó. Sólo entonces, a la noche, pudieron de nuevo poner rumbo a España, pasando primero por las Baleares y desde donde pusieron rumbo a Cartagena, a donde llegó el 31 de noviembre. El Emperador pasó la noche en su camarote y a la mañana siguiente, el 1 de diciembre, bajó a tierra, donde fue recibido por el Cabildo de la ciudad con vistas a comenzar unas futuras obras de fortificación de la ciudad para establecer allí su sede como futura Base de Galeras.

El Tercio Viejo de Sicilia debió ir a socorrer a Túnez, sitiada por un ejército formado en su mayor parte por caballería mora, pero el tercio, consiguió salvar la ciudad tras la buena actuación del maestre de campo Álvaro de Sande.

Las pérdidas fueron muchas, pero no se contabilizaron, ni al parecer hubo voluntad de hacerlo.

Sidi Wali Dada

Por último, pervive una leyenda local en Argel sobre esta campaña de Carlos V, que atribuye la tempestad que destruyó las 150 naves de Carlos V al ruego de un santón sufí local llamado Sidi Wali Dada, quien se convirtió así en un héroe local.

FUERZAS ESPAÑOLAS:

ESCUADRA DE PALMA:

  • 21 galeras de Andrea Doria, príncipe de Melfi y almirante en jefe.
  • 4 galeras de Malta
  • 4 galeras de Sicilia al mando de Berenguer de Requesens
  • 6 galeras de Antonio Doria
  • 5 galeras de Nápoles, con García Álvarez de Toledo y Osorio.
  • 4 galeras del Conde de Anguilera
  • 2 galeras del Vizconde Cicala
  • 2 galeras del Duque de Terranova
  • 2 galeras del Señor de Mónaco.
  • Unas 250 naves grandes y pequeñas

ESCUADRA DE MÁLAGA:

  • 15 galeras de Bernardino de Mendoza
  • Unas 200 embarcaciones de todos los tamaños.

En total eran 65 galeras y unas 300 naves grandes y 100 pequeñas de guerra y transporte de Nápoles y Sicilia, llevando 12.000 tripulantes y remeros.

TROPAS PARA EL DESEMBARCO:

  • 8.000 infantes españoles
  • 6.000 infantes alemanes 
  • 6.000 infantes italianos
  • 3.000 aventureros de diversa procedencia
  • 2.000 soldados de caballería
  • unos 4.000 soldados (o sobresalientes) de dotación de las galeras.

El ordenamiento de Alfoso X en las Partidas establecía (Part. II, XXIV, 6) que: …”Et sobresalientes llaman otrosí a los homes que son puestos además en los navíos, así como los ballesteros y otros homes de armas”. Es decir, el sobresaliente era un soldado embarcado que no realizaba funciones marineras, sino tácticas.

En este sentido, las funciones de los sobresalientes se centraban, según el tenor de las Partidas, en lo siguiente:

“…non han de facer otros oficios sinon defender a los que fueren en su navío lidiando con sus enemigos”. Debían ser: “…esforzados, recios et ligeros lo más que ellos pudiesen, et quanto mas usados fuesen de la mar tant será mejor”.

distribuidos de la siguiente forma:

  • 3.500 españoles del Tercio de Nápoles.
  • 3.000 españoles del Tercio de Sicilia.
  •   500 españoles del Tercio de Lombardía estacionado en Piamonte.
  • 6.000 alemanes reclutados para la empresa.
  • 5.000 italianos reclutados para la empresa.
  •    500 jinetes de Nápoles, armados con armas ligeras y celadas borgoñonas.
  •    500 jinetes de las guardias ordinarias de España, con armas ligeros y 200 de ellos con ballestas.
  •    500 jinetes de la casa y corte del emperador.
  •    750 gastadores reclutados en los pueblos costeros de Génova y Lombardía.
  •    750 gastadores reclutador en los pueblos costeros de Andalucía.
  •    150 artilleros.
  •    150 peones para conducir los 300 caballos de arrastre de la artillería.
Argel a finales del siglo XVI

Bibliografía consultada:

  1. Revista General de Marina
  2. Historia de la Infantería de Marina Española.
  3. Historia Marítima Española. Francisco Javier Oubiña Oubiña.
  4. Enciclopedia General del Mar.
  5. Wikipedia. https://es.wikipedia.org.
  6. https://www.pinterest.es
  7. http://armada.mde.es/ArmadaPortal/page/Portal/ArmadaEspannola/conocenos_historia.
  8. Diversos foros como:
  9. foro.todoavante.es
  10. foro.todoababor.es
  11. https://foronaval.com
  12. https://blogcatedranaval.com
  13. spanishnavalhistory.blogspot.com
  14. https://vadebarcos.net
  15. http://www.mapasilustrados.com
  16. http://www.hispanismo.org
  17. http://www.navalaction.com

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