REALES ATARAZANAS DE BARCELONA

Vista actual desde la Estatua de Colón

El modelo de la atarazana barcelonesa sigue el estilo musulmán de las de Almería, Málaga y otras. Pero en Barcelona se eliminan los muros entre naves, los cuales se convierten en pilares que equiparan los arcos transversales con los longitudinales. Los arcos de diafragma se refuerzan para soportar la cubierta, y también las poleas de las que se colgaban maderos y los mismos barcos en las operaciones de construcción y reparación.

Siglo XIII

Desde 1243 se documenta el uso de un espacio costero para varar y reparar naves, para poder disponer de un espacio dedicado a la construcción, y al mantenimiento de galeras al servicio exclusivamente de la Corona de Aragón, pero allí también hibernaban, y se almacenaban pertrechos, aparejos, armas víveres, etc. Este uso original justifica la estructura arquitectónica del conjunto que hoy día tienen.
 una necesidad aumentada por la conquista de Mallorca y de Valencia, entre 1231 y 1238. La expansión aragonesa de Pedro III el Grande precisaba disponer de una flota mercante y militar.

Pedro III de Aragón

1284. Se delimitó un lugar para varar galeras y se protegió con murallas y torres, de modo que la edificación de esa primera instalación por parte de la Corona tuvo un carácter político, urbano y estratégico, además de comercial y militar.

El varadero inicial de Barcelona no tenía cubierta para proteger las galeras, por lo que los vasos duraban menos de cinco años, mientras que bajo techo podían durar hasta veinte. Consciente de ello, Pedro IV decidió reformar y trasladar las atarazanas.

Siglo XIV

Atarazanas en 1363

1373. Pedro IV consiguió reunir los recursos necesarios. El Consejo de Ciento y la Diputación mantenían sus propias flotas de galeras para patrulla y protección, en competencia con la actividad de las de Tortosa y Valencia, y con su ayuda pudo Pedro IV firmar la ampliación en 1378. Se construyeron muros de piedra paralelos, separados nueve metros, arcos de diafragma cada 6,15 metros, y una cubierta de madera con tejas árabes que dejaba libres 9,75 metros de altura en la cumbrera.

Planta primera atarazana de Barcelona

1383. Las primeras ocho naves quedaron acabadas. Medían 39 metros y eran adecuadas para una galera media de hasta 20 bancos, cada una de dieciocho tramos separados por pilares de planta cuadrada de 77 cm de lado por 6 m de altura; de cada pilar arrancan dos arcos torales y dos arcos formeros de medio punto que sostienen las vigas del techo con cubierta a dos aguas..

El crecimiento del comercio y de la armada movió a Juan I a ampliarlas, para que pudiesen albergar hasta 30 galeras gruesas, con un diseño de influencia veneciana. En comparación, las de Santander tenían capacidad para ocho galeras. La obra no llegó a realizarse porque los astilleros pasaron a depender de la ciudad y Martín I dedicó los fondos a construir el Hospital de la santa Cruz.

Siglo XV

1423. Alfonso V, las atarazanas fueron ampliadas para poder construir 12 galeras a la vez.

1462-1472. Tras la guerra civil catalana se perdió gran parte de la actividad marítima y del comercio con el exterior, y con ellos, la vitalidad de la construcción naval barcelonesa.

El conjunto de las Reales Atarazanas de Barcelona ha tenido a lo largo de los siglos, numerosos elementos fortificados, además de la muralla medieval. Se conservan la torre y el portal de Santa Madrona, que permitían el acceso a la ciudad amurallada.

Siglo XVI

Barcelona en 1563 de Van den Wyngaerde
Las Reales Atarazanas de Barcelona representadas en un grabado de Van den Wyngaerde de 1563.
Vista de las atarazanas desde el mar. Van den Wyngaerde

En 1578 las atarazanas pasan a depender de la Generalidad de Cataluña.

Barcelona en 1572

Siglo XVII

Entre los años 1641-1644 se fortificó el recinto con motivo de la rebelión dels segadors.

Siglo XVIII

La última gran intervención arquitectónica en las Reales Atarazanas, consistió en la unión de las dos naves centrales para construir la Grada Mayor, en la que actualmente se puede observar la réplica de la Galera Real de D. Juan de Austria. 

El uso de las Reales Atarazanas como arsenal, se mantuvo hasta la primera mitad del siglo XVIII: oficialmente la Fábrica de Galeras se trasladó al arsenal de Cartagena en 1745. A partir de ese momento el edificio se destinó a usos militares: fundición de cañones, cuartel, maestranza y parque de artillería.

Siglo XIX

Atarazanas a la derecha de la imagen

La existencia de diversos proyectos para derribar el conjunto, con la finalidad de abrir una vía que uniera el Ensanche y el puerto (Plan Cerdá de 1859; Plan Baixeras de 1889), puso en peligro la integridad de las Atarazanas.

Plano Atarazanas de 1850

Siglo XX

1927. La campaña impulsada por el geógrafo e historiador Francesc Carreras Candi, consiguió que no se llevara a cabo este plan.

1935. El ejército cedió a la ciudad la gestión de las instalaciones.

1936. El recién creado Museo Marítimo de Cataluña se instaló en las Reales Atarazanas.

1937. El conjunto de las Reales Atarazanas de Barcelona, fue incluido en el Registro de Patrimonio Histórico, Artístico y Científico de la Generalidad de Cataluña.

1976. Declaradas Monumento Histórico-Artístico por decreto del consejo de ministros del Gobierno de España.

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